viernes, 4 de marzo de 2011

COMO BUEN OCCIDENTAL.


Me cansé. Me cansé de hablar en primera persona. Me cansé de que las letras sólo se uniesen para expresar mis titubeos. Me cansé de tanta ingenuidad y de tanto temporal.

Me cansé y no de una manera nociva. Me cansé pero de la mejor forma que te puedes cansar. Me cansé de tanto ahogarme, y para volver a respirar.

Respirar en esta espiral de aires nuevos, donde confluyen inquietudes y placeres. Respirar mi aliento, el suyo, y el tuyo. Respirar para volver a ese mundo que va más allá del “yo”. Respirar y recoger toda esa basura que alberga el tan amado mundo occidental.

Accidentalmente, que no occidentalmente, han vuelto el supongo, la nada, y por supuesto, el relájate y disfruta. Occidente, que no accidente, vuelve a despuntar y nos llena las portadas de mentiras que de nuevo tenemos que pagar. Accidentalmente, y otra vez más, el ciudadano de a pie las vuelve a masticar.

Masticando es como queremos triturar toda esa hipocresía occidental. Masticando libertades, velocidades, y hasta el humo que por mucho que masticamos nunca dejamos de tragar.

Tragamos y tragamos pero cada vez estamos más delgados. Tragamos y tragamos y nunca sabremos hasta cuándo tendremos que tragar.

Después de todo yo creo que tragamos por el miedo a que un día sea la hipocresía occidental la que nos trague a nosotros. Amigos, ya es tarde, hace tiempo que nos engulló sin la menor compasión. Como a un buen occidental...

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