viernes, 27 de noviembre de 2009

¡Oh Mandy, oh, oh, Mandy!


Las putas han abandonado la cama, los mendigos ya han encontrado donde vivir, en España se debate la ley del aborto y yo sigo aquí sentada cuestionadome mi capacidad de escribir. No es por el sueño de todo poeta, no es por la cosa de no dormir, es que me falta tenerte ahí entre mis piernas, es que me falta una dosis de frenesí.

Yo no quiero lamer heridas, yo no quiero ser un Julieta dentro de ninguna vida; quiero, quiero aquello de lo que carezco: tumbarme en las vías, sentirme kamikaze, hacerme drogadicta por un día, agonizar en tu cama, vivir. Es decir, supongo que quiero lo único que no entiende de ninguna ley, drogarme de sentimientos para vivir, llenar este vacío que supone no sentir.

Confieso que hubo tiempos mejores donde pasatiempos de pacotilla mataban y llenaban la inocencia de una persona que empezaba a vivir; pero también he de confesar que esa época ya no esta aquí, que mi cama es un desván en el olvido, pero que ahora más que nunca quiero vivir. Aún me quedan muchas cosas, me queda sentir.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Me hace falta para vivir.


Divina sabiduría jamás te hice del todo mía. Sabes que eres importante, sabes que sin ti me falta una parte.
Tu naturaleza es emotiva, eres suave, cordial y sagaz. En un poema eres el verso impar y aquel que por su significado destaca por encima de los demás. De hecho, eres fogosa, ardiente, viva y en la intimidad eres todo sobriedad, tranquila, eres paz.

No me cuesta decirlo, te necesito. Te necesito tanto como a mi pierna izquierda, sino estas me siento coja, huérfana, desamparada.
Tu eres mis ojos en mis momentos de ceguera y haces de lo que digo un colchón para mis penas. También eres un ducados sin filtro, un café con dos de azúcar y una lágrima con sabor a mermelada.
¡Carajo no se que tienes! Pero...quedate a dormir, no te vayas nunca.


Sofía, me haces falta para vivir.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Supongo, supongo, supongo....


Supongo que escribir es un arte de quien tiene demasiado dentro y no sabe como sacarlo. Supongo que al no tener pesares personales me entretengo con los de una sociedad que se cae a pedazos. Supongo que soy la heroína de todos mis "cuentos", que respiro, vivo y siento. Supongo que nada significa demasiado cuando lo miras desde el otro lado. Supongo que nos enseñaron a morir de viejos, a probar los besos, a contar calvarios, a comer las penas, a cerrar los ojos, a no querer ver nada.

Pero nada cambia cuando supongo, mientras no suponga que transformo palabras en hechos. De hecho supongamos que me relajo y disfruto. Suponer es un arte que engaña demasiado pues al suponer que supongo dejo bien claro que diga lo que diga, realmente, no digo nada.

Pero todo esto es un suponer, una hipótesis, nada claro.