
Tras aceptar que existe la mentira se concluye inmediatamente, en consecuencia, su más directa compañía: la política. Esta, estrechamente vinculada a la vida, determina nuestros pasos: vamos a la deriva.
El cuento es sencillo, cedes a través de tu ciudadanía todos tus derechos, ahora lo llaman democracia. La figura que lo encarna se llama político, estos nos regalan vanalidades en forma de grandes mundos que acallan nuestras voces.
Tenemos que aceptarlo, crecimos rodeados de infanticidios, genocidios, esclavitud, guerras…en resumen, completas atrocidades; es decir, politiqueo barato. Y la masa se conformó, se rindió al deseo de la comodidad. No hay que culparles, es inevitable, completamente unido a ellos. Una vez más el cuento es bien sencillo, el hombre crea el objeto, la masa, y este es devorado por su creación; el hombre crea la política y esta es la base de su destrucción.
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