Eres inesperado, ardiente y delicado. Eres fácil y a la vez complicado, se podría decir que eres un verso inacabado. Eres un colchón en llamas, un verano anticipado y una hoja de esas que danzan con el viento. Eres puro magnetismo, una parada de estación donde siempre voy a esperar y un teléfono acostumbrado a las llamadas. Eres mucho y a la vez sé que aun no eres nada. Corazón explosivo, irrumpiste en mi vida y hubo cantos nauseabundos a la mañana acompañados de música de radio de esa barata.
Entonces los pájaros empezaron a cantar. Do re, do re mi, do re y una vez más la música sonó. Perdidos entre pequeñas monedas, vasos y colillas la luz entre las persianas nos despertó.
Ahora eres perdición, miedo, algo de desazón y una pieza de sin razón pero indiscutiblemente eres la medicina, o más bien, la droga que calma mi adicción, o tal vez no. Pues eres un quiero y no puedo o más bien al revés, o tal vez un viceversa. Indudablemente eres la excepción y el equilibrio de mi creencia cuando yo ya no creía en nada. Ahora entiendo la creación, el proceso de transición, la luna llena y las tardes de domingo. Ahora entiendo la noche suave de mi habitación, los aviones en tierra y los ladridos de los perros a media mañana.
Indiscutiblente eres parte de mi cúmulo de despropósitos.