
Divina sabiduría jamás te hice del todo mía. Sabes que eres importante, sabes que sin ti me falta una parte.
Tu naturaleza es emotiva, eres suave, cordial y sagaz. En un poema eres el verso impar y aquel que por su significado destaca por encima de los demás. De hecho, eres fogosa, ardiente, viva y en la intimidad eres todo sobriedad, tranquila, eres paz.
No me cuesta decirlo, te necesito. Te necesito tanto como a mi pierna izquierda, sino estas me siento coja, huérfana, desamparada.
Tu eres mis ojos en mis momentos de ceguera y haces de lo que digo un colchón para mis penas. También eres un ducados sin filtro, un café con dos de azúcar y una lágrima con sabor a mermelada.
¡Carajo no se que tienes! Pero...quedate a dormir, no te vayas nunca.
Sofía, me haces falta para vivir.
Y que sea por muchos años... Una vez me dijiste que solo Isa merecía algo tan bien escrito. Y yo añado, Sofía tambien. Y no la conozco como la conoces tu, pero la conozco gracias a ti. Y no me preguntes porqué, pero si tu escribes esto, yo te creo. A pies juntillas.Sigues sorprendiendome, día tras día, bichito mordaz y brillante. Si continuas así, me tendrás no solo como amigo, sino tambien como admirador. Un saludo
ResponderEliminarLa sabiduría nos hace más racionales y por ello, menos sensibles, menos sentimentales...menos humanos...
ResponderEliminar