jueves, 5 de noviembre de 2009

Me hace falta para vivir.


Divina sabiduría jamás te hice del todo mía. Sabes que eres importante, sabes que sin ti me falta una parte.
Tu naturaleza es emotiva, eres suave, cordial y sagaz. En un poema eres el verso impar y aquel que por su significado destaca por encima de los demás. De hecho, eres fogosa, ardiente, viva y en la intimidad eres todo sobriedad, tranquila, eres paz.

No me cuesta decirlo, te necesito. Te necesito tanto como a mi pierna izquierda, sino estas me siento coja, huérfana, desamparada.
Tu eres mis ojos en mis momentos de ceguera y haces de lo que digo un colchón para mis penas. También eres un ducados sin filtro, un café con dos de azúcar y una lágrima con sabor a mermelada.
¡Carajo no se que tienes! Pero...quedate a dormir, no te vayas nunca.


Sofía, me haces falta para vivir.

2 comentarios:

  1. Y que sea por muchos años... Una vez me dijiste que solo Isa merecía algo tan bien escrito. Y yo añado, Sofía tambien. Y no la conozco como la conoces tu, pero la conozco gracias a ti. Y no me preguntes porqué, pero si tu escribes esto, yo te creo. A pies juntillas.Sigues sorprendiendome, día tras día, bichito mordaz y brillante. Si continuas así, me tendrás no solo como amigo, sino tambien como admirador. Un saludo

    ResponderEliminar
  2. La sabiduría nos hace más racionales y por ello, menos sensibles, menos sentimentales...menos humanos...

    ResponderEliminar