viernes, 23 de octubre de 2009

Triste la carrera del hombre.


No siempre se necesita todo lo que consideramos necesario. No todo lo bueno es bueno, ni siquiera lo malo lo peor.
No acostumbro a vivir de recuerdos aunque no puedo evitar de vez en cuando hacerlo. A veces encuentro verdades, otras preferiría no hacerlo.
Vagos los pensamientos, limitadas las ilusiones, pasivas las personas que solo oyen ligeras voces.
Nadie quiere ayudar, nadie se quiere involucrar pero todo el mundo se dedica a hablar.
No nos importa contaminar, no nos importa robarles su poco pan pues limpiamos nuestras conciencias dejándoles las migajas.
Traficamos con sonrisas falsas, llenamos nuestro mundo de mentiras reconfortantes, nos creemos Dioses de gran mundo cuando no somos dueños ni de nuestra propia vida.
Triste la carrera del hombre que en camino de otros solo se dedica a estorbar, torpe elección la de este cruel mundo que pudiendo ser el paraíso se ha corrompido por la facilidad de no pensar.
Nadie valora nada, nos llenamos de vanalidades, inculcamos valores que nos hacen mucho daño.

Señores y señoras a ustedes me dirijo. América y Europa causantes de la desdicha de medio mundo.

1 comentario:

  1. De medio mundo... O tal vez entero, pues tampoco en el "primer" mundo somos dichosos del todo. Nuestra particular carrera de obstaculos nos impide pararnos a pensar, no solo en los mas desdichados, sino tambien en los mas cercanos a nosotros. Y nos subimos a nuestro púlpito, a predicar, nunca con el ejemplo, y a escucharnos a nosotros mismos. Por lo que he podido ver, las generaciones pasan, nada cambia... Esta genial tu reflexión. Suma y sigue

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